Dicen que si te embarcas en el sendero de la venganza has de cavar dos tumbas. Que se trata de un camino de no retorno, y que al terminarlo, aun en el mejor de los casos, te habrás destruido a ti mismo tanto o más que a tu objetivo.
lunes, 29 de febrero de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
Mircrorrelato: Esperanza en el límite
El mundo está destrozado. Agujeros de gusano, manipulaciones de la realidad, la física desobedeciendo sus propias normas...
lunes, 22 de febrero de 2016
Microrrelato: Destino
Destino. Esta es una palabra que ronda mucho por mi cabeza últimamente. ¿Existe el destino, como algunos afirman? ¿O el libre albedrío no es una ilusión, sino la única realidad existente? ¿Cómo saberlo?
domingo, 21 de febrero de 2016
Los nombres de las estrellas
Hace poco fui a ver "El despertar de la Fuerza", y me di cuenta de algo que suele ocurrir en toda clase de traducciones:hay nombres propios (o casi) que a veces se traducen (literalmente o no) y otros que no lo hacen nunca.
lunes, 15 de febrero de 2016
Microrrelatos: Cuento al revés: Sacrificio
Esta entrada tiene dos partes. La primera es la original, dos fotografías de las páginas del cuaderno donde está escrita la historia, por motivos que pronto entenderéis. La segunda parte es la transcripción del mismo, hecha de forma que pueda leerse sin necesidad de un espejo...
sábado, 13 de febrero de 2016
Finde Nostálgico: final
Y se acabó el Fin de Semana Nostálgico, tras más de cien entradas de lo que fue en su día el blog. Espero que las hayáis disfrutado.
Finde Nostálgico: Una clase cualquiera
Publicado originalmente el 28 de marzo de 2011, por Araxis
Hablaba. Hablaba sin parar, pero hablaba sin saber si alguien en su -cada vez menor- audiencia le prestaba aunque fuera un mínimo de atención. Ni siquiera sabía si alguno de los no presentes -especialmente aquellos a quienes aún no había visto la cara salvo en la foto acompañante al nombre en la lista de clase- consultaba los vídeos a los que todos tenían acceso y que se correspondían a las clases como la que ahora estaba dando.
Especialmente cuando leía las preguntas de sus alumnos en los foros, sus pensamientos eran sombríos; si al menos leyeran la información que les proporcionaba, no realizarían preguntas tan... ni siquiera sabía cómo denominarlas.
Continuó con la clase, tratando de hacer caso omiso de los ojos que se cerraban, las bocas que se abrían y las cabezas gachas de quienes ni siquiera fingían interés.
No comprendía cómo gente como sus alumnos dominaría la realidad de un futuro aterradoramente cercano... Prefería no pensar en ello, o perdería el hilo de su disertación, aunque tenía la vaga sospecha de que no reaccionarían aunque pasase a hablar de temas que les interesasen, como el sexo.
No, seguro que no despertarían de su sopor ni aunque pasase a describir las distintas posturas que pueden adoptarse en la cama -o en otras superficies menos "clásicas"- y sus correspondientes nombres. Ni aunque pusiera en el proyector imágenes sacadas del propio Kamasutra.
Lentamente pasaban los minutos... incluso dudaba de que despertaran una vez llegara la hora de finalización de la clase.
Pero en eso sí se equivocaba. Una vez el reloj marcó la hora, todos recogieron -en mayor o menor silencio- y salieron por la puerta en tromba, dejándole a solas con sus diapositivas, su disertación inconclusa y sus reflexiones.
Hablaba. Hablaba sin parar, pero hablaba sin saber si alguien en su -cada vez menor- audiencia le prestaba aunque fuera un mínimo de atención. Ni siquiera sabía si alguno de los no presentes -especialmente aquellos a quienes aún no había visto la cara salvo en la foto acompañante al nombre en la lista de clase- consultaba los vídeos a los que todos tenían acceso y que se correspondían a las clases como la que ahora estaba dando.
Especialmente cuando leía las preguntas de sus alumnos en los foros, sus pensamientos eran sombríos; si al menos leyeran la información que les proporcionaba, no realizarían preguntas tan... ni siquiera sabía cómo denominarlas.
Continuó con la clase, tratando de hacer caso omiso de los ojos que se cerraban, las bocas que se abrían y las cabezas gachas de quienes ni siquiera fingían interés.
No comprendía cómo gente como sus alumnos dominaría la realidad de un futuro aterradoramente cercano... Prefería no pensar en ello, o perdería el hilo de su disertación, aunque tenía la vaga sospecha de que no reaccionarían aunque pasase a hablar de temas que les interesasen, como el sexo.
No, seguro que no despertarían de su sopor ni aunque pasase a describir las distintas posturas que pueden adoptarse en la cama -o en otras superficies menos "clásicas"- y sus correspondientes nombres. Ni aunque pusiera en el proyector imágenes sacadas del propio Kamasutra.
Lentamente pasaban los minutos... incluso dudaba de que despertaran una vez llegara la hora de finalización de la clase.
Pero en eso sí se equivocaba. Una vez el reloj marcó la hora, todos recogieron -en mayor o menor silencio- y salieron por la puerta en tromba, dejándole a solas con sus diapositivas, su disertación inconclusa y sus reflexiones.
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